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3.1.- Operaciones de depósitos.

Imagen que muestra una diana y una flecha apuntando hacia la zona central, representada con el número 100.

En este apartado vas a aprender a trabajar con depósitos o imposiciones a plazo. Se trata de un producto financiero muy común y muy demandado por las unidades con superávit o ahorradoras, ya sean empresas o particulares.

Las operaciones de depósitos son sencillas, si bien es cierto que hay algunos aspectos a tener muy en cuenta. Cuando vas a una entidad financiera a preguntar por los diferentes depósitos o imposiciones a plazo que tienen, te darán tres datos:

  • Uno referido al tiempo de la imposición. Existen depósitos a tres, seis, doce y dieciocho meses. Por encima de esos plazos también se ofrecen depósitos, pero los más comunes se mueven entre esos plazos. Igualmente podrás apreciar que entre unos y otros existen diferencias, que incluso, llegan a ser bastante significativas.
  • Otro al periodo de liquidación de intereses. En lo referente al periodo de liquidación de los intereses, éstos se suelen abonar de forma trimestral, semestral o anual, en otros casos, se indica que el abono de los intereses en la cuenta del cliente se realizará mediante un único pago al finalizar la imposición. Éste es otro dato a tener en cuenta a la hora de optar por unos u otros.
  • Y otro referente al tipo de interés. En este punto nos detendremos un poco. Cuando te dirijas a una entidad financiera para preguntar por los depósitos te indicarán el tipo de depósito (normalmente tienen denominaciones llamativas) y te comentarán dos tipos de interés, el nominal y la TAE.

Cuando te indican ambos tipos de interés, la TAE suele ser superior al interés nominal (aunque en ocasiones es el mismo), esto es debido a que la TAE incluye, además del tipo de interés, las comisiones y el plazo de la operación. Se trata, por lo tanto, de un interés más real y exacto que el interés nominal que no incluye esas variables. La TAE recoge el rendimiento que realmente vamos a recibir por nuestro dinero e incluye todas las liquidaciones de pago que nos vayan haciendo adelantadamente.

La fórmula de la TAE es la siguiente:

La TAE es igual a uno más la división entre el interés nominal y la frecuencia de cobro o pago, elevado todo ello a la frecuencia de cobro o pago, y menos uno.

Siendo:

i: tipo de interés nominal.

m: frecuencia de cobro o pago.

k: frecuencia de cobro o pago.

Veamos un ejemplo:

Si invertimos 10.000€ en un depósito mensual y nos dicen que nos dan una TAE anual del 7%, resultará que realmente nos están dando:

El interés nominal es igual a la frecuencia de cobro o pago por la TAE más uno, elevado a uno dividido entre la frecuencia de cobro o pago, menos uno. Sustituyendo por sus valores tenemos que será igual a 12 por el resultado de 0,07 más uno elevado a uno dividido entre 12 y menos uno. El resultado final es de 0,06785.=Partiendo de la expresión anterior, 0,06785 dividido entre 12 es igual a 0,005654, que está expresado en tanto por uno, si lo pasamos a tanto por ciento tenemos que multiplicarlo por 100, lo que nos da 0,5654 por ciento.

Es decir, el tipo de interés nominal anual es del 6,785%, y al mes nos darán realmente:

El interés nominal mensual es igual a la división entre el interés nominal anual expresado en tanto por uno (0,06785) y el número de meses (12), obteniendo un resultado de 0,005654 expresado en tanto por uno, y si lo multiplicamos por cien obtendremos el resultado expresado en tanto por cien.

Como conclusión, siempre que vayas a pedir información sobre varios productos financieros, aunque tengan diferentes vencimientos, para poder compararlos, debes utilizar la TAE de cada uno de los productos.

Para saber más

A través de este a la web del Banco de España vas a poder realizar una simulación del cálculo de la TAE que te permitirá calcular el importe de los intereses brutos a percibir en un depósito bancario, con un Tipo de Interés, plazo y periodicidad de pago determinados, calculando además su Tasa Anual Equivalente.

Cálculo de la TAE.