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5.2.- Lavado de manos antiséptico.

Este lavado suele realizarlo el profesional que vaya a estar en contacto con pacientes inmunodeprimidos o con criterios de aislamiento.

El material necesario es igual que en el caso anterior, excepto el tipo de jabón que debe ser antiséptico, por ejemplo de povidona yodada. Y el procedimiento, además de ser más minucioso, su enjabonado durará unos quince segundos. Por lo demás, es igual que el lavado de manos higiénico.

Para saber más

Retrato dibujado en blanco y negro del médico Semmelweis. Es un señor calvo, con bigote y que viste traje de chaqueta con palomita negra.

En el siglo XIX el médico húngaro Ignac Fülöp Semmelweis (1818-1865) fue pionero en el control de infecciones. Éste observó que había mucha diferencia de mortalidad entre dos pabellones de parturientas: en el primero, la mortalidad era de un 8% y estaba atendido por obstetras y estudiantes de medicina; en el segundo pabellón, la mortalidad era de un 2% y estaba atendido por parteras.

También observó que cuando los estudiantes se iban de vacaciones disminuían las infecciones y muertes postparto.

Esto le llevó a pensar que algún elemento era llevado en las manos de los estudiantes y médicos desde la sala de autopsias hasta el pabellón donde atendían los partos y que este elemento era el causante de las infecciones. Así, introdujo la técnica de lavado de manos con un antiséptico antes de examinar a cada paciente y consiguió disminuir la mortalidad en el primer pabellón a menos de un 2%.