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10.1.3.- Temple.

El temple consiste en el calentamiento del acero hasta una temperatura determinada, seguido de un periodo de permanencia a dicha temperatura para que ocurra la transformación de toda la estructura y un posterior enfriamiento rápido.

Con el temple se consigue mejorar las propiedades mecánicas (aumento de la dureza y la resistencia), y modificar ciertas propiedades físicas (magnetismo remanente y resistencia eléctrica) y químicas (mejorar su comportamiento en los procesos de recocido y frente a la acción de ciertos ácidos) del acero. 

Son tres las fases del temple:

Gama de colores en un acero templado.
  • Calentamiento. La temperatura de calentamiento o temperatura de temple depende de la composición química de la aleación:
    • en los aceros hipoeutectoides (con un contenido en C inferior al 0,8%) se parte de una estructura austenítica homogenea, por lo que hay que calentarlos hasta unos 30 - 50ºC por encima de A3 , siendo ésta la temperatura para la transformación alotrópica de austenita en ferrita para un acero de esa composición.
    • en los aceros eutectoides e hipereutectoides (contenido en C igual o superior al 0,8%) se parte de una estructura de cementita y austenita, por lo que en este caso, hay que calentarlos hasta unos 30 - 50ºC por encima de A1.
  • Permanencia a esa Tra. Se mantiene a la temperatura de temple el tiempo necesario para que ocurra la transformación de toda la estructura.
  • Enfriamiento. La velocidad de enfriamiento debe ser lo suficientemente rápida como para impedir la transformación de la austenita en los constituyentes más blandos y conseguir una transformación martensítica uniforme, denominándose velocidad crítica de temple,  la mínima velocidad de enfriamiento para que tenga lugar la formación de la martensita. El fluido ideal de enfriamiento (agua, aceite, aire, metales y sales fundidos, etc.) será aquel que asegure esta velocidad crítica.
Cabe destacar que en alguna variedad de temple el constituyente final deseado es la bainita (y no la martensita).

Los defectos más comunes que se observan en las piezas templadas son :

  • Oxidaciones y descarburaciones debidas al calentamiento en atmósferas inadecuadas.
  • Exceso de fragilidad por calentamiento a temperaturas excesivas que provocan el crecimiento del grano.
  • Falta de dureza por calentamiento a temperaturas demasiado bajas o por velocidades de enfriamiento inferiores a la crítica.
  • Deformaciones debidas a un calentamiento o enfriamiento desigual de las piezas o apoyos inadecuados en el proceso.
  • Grietas y roturas debidos a cambios bruscos de sección en la pieza, o por una diferencia excesiva entre el enfriamiento de  su núcleo y su periferia.
A la hora de realizar el temple, hay que tener en cuenta factores como el tamaño de la pieza (no se calienta igual una pieza pequeña que una grande), la composición química del acero (su capacidad de temple depende de su % en C y en otros elementos de aleación), el tamaño del grano, o el medio de enfriamiento.

Reflexiona

En los aceros hipereutectoides no resulta interesante transformar toda la masa en austenita, pues la cementita, que no se ha transformado y queda, por tanto, en la pieza después del temple, es aún más dura que la martensita.

Autoevaluación

Determina si es o no cierta la siguiente afirmación:

Pregunta 1

La dureza máxima y resistencia de un acero dependen de su porcentaje en carbono.

Pregunta 2

La templabilidad o capacidad de temple de un acero depende básicamente de su composición, y se mide según la mayor o menor dureza que se puede conseguir.

Reflexiona

Entonces, ¿es lo mismo templabilidad que dureza obtenida en el temple?